BIENVENIDOS A LA CUEVA DE SAN MARCOS ICOD DE LOS VINOS
VIDEO DE LA CUEVA SAN MARCOS http://www.youtube.com/watch?v=T87Yh3Ve--4
EL TUBO VOLCÁNICO DE LA CUEVA SAN MARCOS (TENERIFE, ISLAS CANARIAS) ORIGEN GEOLÓGICO DE LA CAVIDAD Y ESTUDIO DE SU BIOCENOSIS
Se discuten las distintas teorías sobre la génesis de la Cueva de San Marcos (Tenerife, Islas Canarias) y se realiza un estudio tantos de los factores abióticos como de las comunidades animales que alberga. Estas han resuelto ser particularmente pobres en comparación con otras cuevas de la comarca, estando relacionado posiblemente con la contaminación de las aguas que penetran en la cueva.
INTRODUCCIÓN
Desde el punto de vista espeleológico, la zona mejor conocida de la Isla de Tenerife es el pueblo norteño de Icod de los Vinos y sus alrededores. Aquí se encuentra uno de los complejos vulcaespeleológicos mayores del mundo, y fue en una de sus cuevas donde hacia 1968 se descubrió el primer trogoblio terrestre del archipiéalago, el recién descrito Loboptera subterránea. Este tuvo volcánico está inmerso en las mismas coladas que dieron lugar a las cuevas del Viento, Felipe, Reventón y sobrado, a muy pocos kilómetros.
DISCUSION Y CONCLUSIONES
En un principio, la Cueva de San Marcos no parece presentar ningún inconveniente para que en su interior pueda desarrollarse una comunidad de especies adaptadas a la vida subterránea, como las existentes en el subsuelo de zonas próximas. Sin embargo la realidad es que la fauna está bastante depauperada contando con pocas especies y casi ningún troglobio.
Destacan notables ausencias de ciertas especies conocidas de cuevas cercanas. Como los troglobio Eutrichopusw martini, Woltinefia Tenerife, Lithobius speleovulcanes, etcc. O los troglófilos Meta menardi, Eluma purpurascens. Oxychilus alliarius, etc.
Entre el conjunto de troglófilos de esta cueva pueden diferenciarse dos grupos; por un lado los que se adentran en el tubo volcánico, como son: Ortomorpchagracilis, Haplophtalmus danicus, Lithoblus pilicornis, etc. Y por otro troglórilos que se limitan a la zona de entrada, como Tegenaria pagana, Oecobius sp. Ploiaria Chilensis, etc. Ya de pos sí la presencia de troglófilos que dominan, las zonas profundas de la cueva es un hecho un tanto particular, y la causa quizás esté en la relajación de la presión competitiva motivadas por la escasez de troglobios.
En el conjunto de la fauna profunda se aprecia una clara preferencia por distintos tipos de sustrato. Así las estaciones 8, 9 y 10 con un sustrato característico de roca compacta y casi sin sedimentos, son las zonas más pobres faunísticamente ver tablas II y III; En cambio las demás estaciones con abundantes sedimentos, presentan una riqueza superior. Suponemos que esto se debe a las mayores posibilidades alimenticias del sustrato terroso frente al de la roca compacta y desnuda.
En cuanto a que factores son los responsables de la pobreza faunística observada y de la especial distribución de las especies, se pueden sacar algunas conclusiones acerca de la calidad de agua, que tanto abunda en la mayor parte del tubo volcánico. El agua de la cueva se caracteriza por una elevada cantidad del sodio (12,2 meq.1.) y una conductividad eléctrica alta (1.600 micromhos cm), en tanto que los valores de los iones calcio y magnesio son más normales. Con estos podemos clasificar el agua según el sistema propuesto por la United States Saqlinity Laboratory, que considera conjuntamente los valores de la relación de absorción del sodio (SAR) según las concentraciones relativas de los iones sodio, calcio y magnesio, y la conductividad eléctrica. El valor Tenido del cociente SAR es de 9.5 que junto a la mencionada conductividad, nos da un tipo de agua C3, S3. Este tipo se corresponde con un agua contaminada salobre, que presenta un alto riesgo de salanización del suelo a su paso de él.
El agua proviene de la percolación a través de la capa basáltica que separa el interior del tuvo volcánico de la superficie (entre 2 y 8 metros de espesor). Ahora bien, ignoramos si esta agua llega al interior de la cueva de forma natural, o si proviene en su mayor parte de la filtración brusca de aguas de regadío de las plataneras que hay en superficie. La primera hipótesis implica la existencia de un curso natural de agua, que aunque es bastante raro en tubos volcánicos, se conoce un caso de un pequeña cueva de 15 m. En Gran Canaria, que luego se mezclaría con el agua de percolación procedente de los cultivos superficiales
Más probable sería la segunda hipótesis, que implicaría un origen artificial, si no de toda al menos de la mayor parte del agua, a juzgar por la forma repentina con que aparece y desaparece el considerable flujo que discurre por el interior. La presencia de una pequeño torrente dentro del tubo ya se conoce desde 1776 cuando J.B. Castro. Tras una visita realizada por entonces a la cueva dice " formase en medio de ella (la cueva) un arroyuelo que sale por la boca que tiene hacia el mar, originado de la destilación de los continuos riegos de las viñas que están en su superficie, cuya agua es muy cristalina, se ha bebido y no ha hecho daño".
Sin embargo desde hace doscientas años es de suponer que el sistema de riego ha cambiado, ya que el cultivo actual de plataneras exigen una demanda de agua muy superior ( unos 100 litros por metro cuadrado y mes según RODRIGUEZ Y JIMENEZ, 1980). Como suele ocurrir con frecuencia el agua de riego es traída desde una galería o manantial alejados.
Lo que si es cierto sea cual sea su procedencia es que en la actualidad el agua presente dentro del tubo es salobre, siendo muy posible que esto incida de una forma directa en la distribución y subsistencia de las especies cavernícolas sobre todo de las más adaptadas, que como se sabe suelen ser especies estenóicas.
Según estos datos, podemos ahora intentar explicar mejor la distribución de algunas especies en la cueva. Lepthyphantes oromii solo se recolectó en una galería lateral que se desvía de la línea general del tubo principal, un lugar de humedad elevada y escaso o ningún goteo; quizás por esto la influencia del agua contaminada aquí sea menor. Lo cierto es que en San Marcos abundan los resquicios y los bloques se derrubio que constituye el hábitat de esta especie pero, aparte del lugar mencionado nunca la encontramos en otro.
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